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Cumpliendo sueños sobre ruedas de Ushuaia hasta Alaska

Todo arrancó el 6 de febrero del presente año, en Ushuaia, en Buenos Aires, Argentina. Fecha y lugar en que Javier Besaez decidió emprender su sueño de recorrer el Continente Americano hasta llegar Alaska. Aunque aún le falta un largo tramo para concluirlo, por menos de una semana ha viajado y conocido algunos municipios en Jalisco, lugar en el que estará hasta este martes, cuando continúe su ruta con destino a San Luis Potosí.

Gracias al patrocinio de la firma Beta, quien le regaló una moto Motar 250 cc de baja cilindrada y que la misma marca le recalcó al viajero que esas motos no son aptas para viajes, Javier les juró a sus patrocinios que él se encargaría de hacerla llegar hasta Alaska y lo ha ido cumpliendo con altibajos.

El joven y aventurero piloto compartió sus experiencias con tu Revista Moto, del largo viaje que ha hecho por 11 meses, 330 días y 33 mil kilómetros, hasta el momento, pero en cifras se dice fácil, pero la cantidad de anécdotas que “Javi” (como le gusta que le digan), tiene para contar son un sinnúmero de experiencias que va guardando no sólo en imágenes, videos, sino también en su memoria y lo cual lo mantiene de pie en su trayecto.

Partió de Argentina donde logró cumplir la llamada Ruta 40, la cual tardó casi 4 meses para cumplir con 5,080 kilómetros, pasó por Mar de Plata, atravesó por Chile, donde resultó con una lesión en el tobillo, la cual lo frenó por 2 semanas, además de pasar el invierno de aquella zona del sur.

Su viaje lo llevó por las alturas de Bolivia y Perú, las cuales dejaron un poco de estragos en su salud, pero con un clima más cálido pasó por la zona de la costa como Bogotá, Colombia, donde viajó con uno de sus mejores amigos, el cual vive en ese país y lo guío hasta la frontera de Panamá, donde se complicó su traslado para pasar el país por cuestiones de seguridad, así que gracias a un convenio con otros viajeros argentinos pudo pasar su moto en un contenedor y él viajar en avión hasta otro punto de Panamá donde su vida no corría peligro.

El kilometraje continuó por Costa Rica y Nicaragua, lugares que calificó como hermosos, aunque donde Javi pudo quitarse una venda de los ojos fue en los países de Centroamérica, como Honduras, Guatemala y El Salvador, pues afirmó que todo mundo le hablaba mal de esta zona de América, le aseguraban que era muy peligrosa.

Sin embargo todo eso cambió cuando Javi tuvo que pedir ayuda por cuestiones de salud, entonces se dio cuenta que existe gente extraordinaria en todos los países, pese a la pobreza y a los conflictos políticos, pues siempre le han tendido la mano, le han dado asilo o lo han apoyado de alguna manera. Él moto aventurero reconoce a las personas maravillosas que se encontró en su camino y que así ha sido por los 33 mil km que ha pasado.

Otra de las metas del recorrido de Javier ha sido el llegar a tierras mexicanas y cumplir con uno de sus propósitos de viaje: apoyar de alguna manera a los afectados del terremoto del pasado 19 de septiembre y, lo logró.

Dijo que gracias a un grupo de Moteros de Tapachula, Chiapas, pudo llegar a Juchitlán una de las zonas más afectadas por la catástrofe natural, en donde se dio cuenta que la ayuda que otros países han enviado no ha llegado a ese lugar, por lo que él quiso dejar su granito de arena.

El pasado miércoles Javi llegó a Guadalajara, Jalisco, lugar donde ya lo esperaban Saúl y Sofi, dos personas que lo contactaron por medio de las redes sociales y que le abrieron las puertas de su casa para que el aventurero tuviera un sitio donde dormir y comer, aunque también lo llevaron a conocer puntos importantes de la zonametropolitana de Guadalajara, así como lugares de aventura como Tapalpa.

Javier viaja con su moto de baja cilindrada, una mochila impermiable, un cambio de ropa extra, un par de ollas para cocinar en el camino (casi no las utiliza), 3 herramientas, dos tiendas de campaña, una lona y unos zapatos extras, además de un pequeño baúl donde viajan las cenizas de su perro Marley, a quien en vida había prometido llevaría a Alaska, y ahora lo quiere hacer para cerrar ese historia de amor, dejando las cenizas en aquel frío lugar.

El motoviajero está consciente del frío que le espera en el norte del Continente Americano, tal vez hasta menos 40 grados bajo cero, antes de llegar ahí espera conseguir un traje especial para poder sobrevivir a esas temperaturas, además de hacer las adaptaciones necesarias a la moto, pues sus patrocinadores se hacen cargo de cubrir las  refacciones.

Vive con 300 dólares al mes, el 60% lo utiliza en combustible para la moto y el resto para su alimentación y lo que pueda llegarle a faltar, pero afirma que el apoyo de todas las personas con las que se ha topado. “Un lujo sería una cerveza, un lujo sería un hotel… una comida fuerte al día, unas galletitas y agua. Obviamente sin toda esa ayuda de esa gente, la ropa que llevo puesta, la chaqueta, todo me lo ha dado la gente”.

Cada recorrido en su viaje queda plasmado en su videos, imágenes y crónicas en sus redes sociales, las cuales puedes visitar para conocer la historia más a fondo de quien ya tiene otra lista de sueños por cumplir en su moto, aunque espera ya no hacerlo tan limitado de sus fondos.

Facebook: por las rutas de la libertad

Twitter: @porlasrutas.

Youtube: por las rutas de la libertad

Instragram: por_la_ruta_de_la_libertad

Revista Moto le desea el mejor viaje a Javier quien ya lleva en su motocicleta un recuerdo de nosotros.

La frase: “Alaska será un antes y un después, me va a conocer un motón de gente que no me conoce ahora, ahora me están conociendo en estas letras que se están grabando y saldrá en esta historia que estará leyendo la gente y si esta historia puede llegar a motivarlo para que pueda cumplir su sueño, como yo estoy cumpliendo el mío”.