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Editorial | Marzo 2018

¡Urge una reflexión!

Las cifras no mienten. El número de motocicletas en México crece de un modo sorprendente para mayor regocijo de la industria y de los que sentimos esta afición como algo propio. Esta tendencia (a la que no se le ve techo por el momento) exige que los sectores implicados y las autoridades con competencia en la materia sean conscientes de la dimensión de este crecimiento y de sus consecuencias.

En esta Casa Editorial no nos cansaremos de exigir a todos los usuarios de motocicletas que tengan en cuenta los mínimos requisitos de seguridad vial exigibles para todo usuario de la vía pública. También pedimos conciencia ciudadana y responsabilidad para portar equipos de seguridad indispensables para todo motociclista y manejar acorde a las normas.

Pero también es necesario ampliar esta llamada de atención a nuestras autoridades para que no hagan omisiones en su trabajo. Mejores o peores, en México existe una normativa vial que, sencillamente, no se cumple por omisión de los usuarios y -lo que es peor- por las autoridades encargadas de velar por su cumplimiento en el ejercicio más básico de sus tareas.

Es necesario abrir el debate sobre los tipos de licencia para manejar motocicletas. No todas las motos son adecuadas para cualquier persona y por eso creemos que elegir la que se ajusta a nuestro gusto y nuestras necesidades es también parte de cada uno. Es cada vez más frecuente ver a jóvenes sin experiencia manejando motos de grandes cilindradas. Lamentablemente, también es frecuente verlos manejar sin casco, usando su celular mientras conducen o haciendo maniobras ilegales y arriesgadas que ponen en riesgo su vida. Y lo que es más grave comprometiendo la vida de los demás.

Héctor D. González Aragón

Dirección Editorial
editor@revistamoto.com