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Harley-Davidson Fat Boy 2015|La hora de los rudos

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En Breve:

¿Qué llama la atención de esta moto?

Es una moto imponente donde todo lo que podría ser grande, definitivamente lo es. Llantas, horquillas, faros, manillar. No le faltan detalles como las cabezas de motor o los cilindros con recubrimiento de polvo negro.

¿Cómo funciona el nuevo Twin Cam 103?

Muy bien en el par motor bajo y espectacular en la entrega a altas revoluciones. Su inyección electrónica de combustible de toma secuencial domina una aceleración fiable que emite un sonido característico. Emite pocas vibraciones y su consumo es más eficiente, ademas equipada de serie con seis velocidades.

¿Cómo son sus suspensiones?

Desde una apariencia de suspensión rígida (tipo Softail), la Fat Boy es sorprendentemente cómoda, pues cuenta con amortiguadores traseros horizontales ocultos en el interior.

La leyenda crece. Cada vez que Harley-Davidson presenta un nuevo modelo de la Fat Boy corren ríos de tinta y las redes sociales se llenan de fotos y comentarios. Y es que muy pocas marcas (y menos modelos) pueden presumir de tener una legión de adeptos tan numerosa como los que tiene esta auténtica joya de metal que en Revista Moto hemos vuelto a probar un año más para reafirmarnos en que esta bella motocicleta llena de bellos detalles es historia del motociclismo, metal puro no apto para cualquiera.

Los calificativos se quedan cortos cuando se trata de analizar un icono como este; cuesta ser original y se tiene el serio riesgo de parecer demasiado repetitivo en las alabanzas. Objetivamente, la Fat Boy 2015 es una moto impresionante que, edición tras edición, va puliendo esos pequeños detalles que pueden ser objeto de mejora hasta el punto de convertirse en la motocicleta perfecta para relajarse (primero hay que domarla), y disfrutar rondando sintiendo el aire y gozando del rugido del motor.

Desde sus inicios la Fat Boy siempre ha dado que hablar, porque definitivamente la indiferencia no es lo suyo. Empezando por su simbólico (si es que se puede llamar así) nombre tomado de la combinación de los de las dos bombas que Estados Unidos lanzó sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial, al poco de su entrada al mercado en los 90, se había convertido en objeto de deseo por sus formas robustas y una serie de argumentos igualmente poderosos que convencieron a muchos conductores, incluyendo al mismísimo Terminator, que no dudó en tomarla ‘prestada’ para enfrentarse –y derrotar- a rivales tecnológicamente muy superiores. Simbolismo puro se mire por donde se mire.

Más allá de las parábolas o las comparaciones, lo cierto es que ésta no es una montura para cualquiera, pues basta mirar la ficha técnica para comprobar que rodando roza los 330 kilos. Fat Boy, Una vez dicho esto muchos se habrán asustado. Para los que no es necesario que sepan que, tras décadas de investigación y pruebas, esta moto se ha ido ‘dulcificando’ para hacerla más cómoda de manejar, porque a veces las apariencias engañan.

Engañan porque las suspensiones están ‘escondidas’ y lo que podría parecer una moto de suspensión rígida no es tal. Parece pero no lo es, de manera que se conserva y potencia una estética ruda similar a las viejas hard tail con amortiguadores traseros horizontales alojados en su interior que tanto ruido hicieron en los 60 y los 70. Esta disposición permite adoptar una postura más que relajada, confiada y clásica; muy adecuada para recorrer kilómetros y disfrutar de todas las sensaciones de montar uno de los modelos más icónicos de Harley-Davidson pues la altura al suelo del asiento (sin carga) es de 690 mm y permite estirar las piernas hasta que los pies descansan en unas planchas de longitud completa desde la que se cambian las velocidades. Otro detalle Old School.

 

Ese oscuro objeto de deseo

A los mandos de la Fat Boy es inevitable sentir el poder que encierra esa caja de diversion -más conocida como Twin Cam 103 enfriado por aire- que aguarda furioso el encendido. Pero antes de eso merece echar un vistazo a detalles como cabezas y los cilindros, con recubrimiento y algo de negro satin, o las cubiertas cromadas de los balancines. En el mismo instante de arrancar cualquier duda se disipa y mientras el conductor goza el armonico sonido, la innovadora mecánica del motor empieza a hacer su trabajo como un reloj suizo (eso sí, con chamarra de cuero).

El par motor bajo adelanta que el motor ha sido muy pulido, sensación que se confirma cuando engranamos suavemente la primera velocidad, la segunda… y así sucesivamente hasta la sexta. El trabajo de los ingenieros con la transmisión Cruise Drive, dotándola de modernos sistemas electrónicos como el de inyección de combustible, ha sido muy acertado y eso se nota en marcha dando la sensación de que el motor es más preciso que en anteriores modelos; incluso menos tosco y más relajado.

Antes de salir a carretera comprobamos que las bajas revoluciones se sienten muy bien y a medida que el asfalto crece el trayecto se hace más fluido, comprobando que el motor no se calienta, ni siquiera cuando exigimos más la Fat Boy tiende a vibrar. El torque se siente poderoso y el acelerador toma la dirección de una orquesta con un sonido inconfundible.

 

Más seguridad

Tal y como decíamos, el estilo de la Fat Boy es sinónimo de nostalgia por los Choppers, por eso los amortiguadores traseros están ocultos para no desvirtuar las líneas añejas. Su funcionamiento es realmente bueno (tanto en la parte delantera como en la trasera) y tan contundente como la propia moto. Y, como si de un buen trabajo de equipo se tratase, los rines de centro lleno estilo agujero de bala de tipo satin, que sujetan dos neumáticos Dunlop de 140 mm en la rueda delantera y de 200 mm en la trasera.

Estas ruedas son de primer nivel y ayudan al equipo de frenado a hacer una tarea sobresaliente gracias a un sistema completamente nuevo en su parte delantera que consigue reducir un 40% la cantidad necesaria de fuerza de la palanca durante el frenado máximo pues incorpora una nueva mordaza fija con 4 pistones, con pistones de 32 y 34 mm y recubrimiento Premium de los pistones de la mordaza para minimizar el desplazamiento inicial además de un rotor más grande de 300 mm. Esta Harley-Davidson cuenta de serie con ABS para maximizar la seguridad.

En lo referente a detalles, la Fat Boy 2015 está repleta de ellos. Desde el tanque con insignias laterales cromadas y el velocímetro y la consola del interruptor de encendido cromados. El velocímetro es grande y tiene una pantalla auxiliar para la marcha y las revoluciones. No menos voluminoso es su faro delantero, que se coloca entre una horquilla o el manubrio, ancho y fabricado en acero inoxidable con elevadores cromados con nudillos descubiertos y cableado interno que redundan en el estilo Fat, indudablemente cómodo.

También es muy confortable el asiento (que ha ‘adelgazado’ respecto a modelos anteriores) de dos piezas desmontable para ir solo o acompañado. También de estilo clásico antiguo, incluye una faldilla cromada de asiento con balas incrustadas. Andando la posición ha ganado en ergonomía y se siente la conexión entre la moto y el asfalto.

Como detalle opcional, la Fat Boy dispone de un sistema de seguridad (Smart HD) para activar y desactivar automáticamente las funciones electrónicas de la motocicleta a través de un llavero con control remoto que se activa por cercanía.

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