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Harley-Davidson Fat Boy 2018: Abran paso

La gama Softail de Harley-Davidson ha aterrizado en el siglo XXI y lo hace con profundos cambios que modernizan una de las sagas más míticas del motociclismo, renovada radicalmente gracias a un impresionante trabajo de los ingenieros de la firma de Milwaukee, que han trabajado sobre una base de metal y cromo satinado para dejar intacta la imagen fuerte de esta moto y el propio legado que atesora. También, porqué no decirlo, para atraer a nuevos clientes, ya que sus fieles seguidores se encuentran en una franja de edad cada vez más alta.

En Revista Moto, gracias al apoyo de Estampida Harley-Davidson, te presentamos este mes la nueva Fat Boy, una de las motos más icónicas y con más presencia en el celuloide de las últimas décadas; una máquina poderosa capaz de romper el asfalto desde que Willie G. Davidson manejó el primer modelo en el Daytona Bike Week. Una moto que forma parte de las joyas de la colección de esta Casa Editorial que ahora probamos en su versión más reciente.

La gama de novedades que introducen los modelos Softail es tanta que merece la pena detenerse por separado en ellos para comprender el alcance de esta apuesta atrevida que merece la pena aplaudir. En la estética sigue predominando el uso del metal y del cromo satinado; uno de los detalles mejor resueltos (y también más innovadores) es el grupo óptico delantero, con un faro totalmente nuevo. Y para que no se quedara en una cuestión meramente visual, los ingenieros de Harley-Davidson han incorporado la más moderna tecnología LED para que la iluminación sea mucho mejor.

La estructura es completamente nueva. El chasis se compone de un cuadro de acero al carbono que no traiciona la estética tradicional de esconder la amortiguación trasera imitando los antiguos modelos rígidos. También es notoria la reducción de piezas y de soldaduras para aligerar el peso y la rigidez en un 65%. Andando, la Fat Boy marca 317 kilos en la báscula (14 kilos menos que en la versión 2017). Además, este chasis va acompañado de un nuevo basculante, más liviano, que se presenta en dos versiones, según sea el tamaño de la llanta trasera.

Precisamente en las llantas conviene detenerse porque, si bien es conocido que este es uno de los elementos más representativos de la Fat Boy, en 2018 da un paso más, equipando el neumático delantero más ancho que jamás se haya ofrecido de serie con 160 mm. La llanta trasera no se queda ni mucho menos rezagada, con 240 mm que lucen grandiosos y, a la vez, estables. Igualmente, notorios son los nuevos rines de disco sólido Lakester, que vienen sellados en aluminio.

DOS MOTORES, POTENCIA MÁXIMA
Toda la gama de motocicletas Softail se comercializa con el motor Milwaukee-Eight 107, un tremendo bicilíndrico en V a 45 grados y 1,745 cc con culatas refrigeradas por aceite de alta precisión. Y por si fuera poco, como extra, Harley-Davidson ofrece a los clientes más exigentes un propulsor más potente, el Milwaukee-Eight 114 de 1,868 cc y 155 Nm de par motor.

El modelo de esta Prueba Activa venía dispuesto con el Milwaukee-Eight 107, que entrega 145 Nm de par motor a sólo 3,000 vueltas con un consumo controlado que no superó los 5.5 litros y una respuesta increíble desde bajas y capaz de pasar de los 0 a los 100 kilómetros por hora en 4.2 segundos. Propulsor enfriado por aire que, podemos decir, tiene más potencia y empuja mucho más, con un arranque agresivo y un torque fenomenal desde bajas al tener un arco corto de revoluciones. Desde que la moto se pone en marcha no para de empujar regalándonos un ruido muy sobrio, nada escandaloso que emana del escape 2 en 2 escalonado con catalizador. A partir de las 2,000 revoluciones, en sexta velocidad comienzan las emociones fuertes con una respuesta clara del acelerador.

De la caja de cambios, de seis velocidades, con una propulsión primaria por correa (relación 34/46) sobresale la firmeza al variar en los cambios y un embrague que se maneja con la firmeza propia de este modelo, pero sin llegar a cansar. En los trayectos en ciudad la moto se maneja con suficiente soltura y, desde luego, no pasará desapercibida por donde vaya.

NUEVAS SUSPENSIONES Y FRENOS
En el capítulo de suspensiones encontramos más novedades, tanto en la parte delantera como en la trasera los ajustes los ha hecho Showa. Delante la Fat Boy incorpora una nueva tecnología que ofrece el rendimiento de una horquilla de cartucho de estilo de carreras con características de amortiguación lineal. Sobre el terreno se siente más dinámica, quizá algo dura por su tendencia deportiva.

Detrás, siguiendo la línea de ‘ocultar’ las suspensiones de las antiguas ‘Harley’ cuenta con un amortiguador único de alto rendimiento que permite al motociclista ajustarlo con facilidad. Además, conserva intacta la apariencia de las antiguas Softails y se adapta mejor a caminos en mal estado, logrando superar los baches. También ayuda el gran tamaño de los neumáticos y las posibilidades de regulación del equipo trasero (recomendable cuando se viaja con pasajero).

En las frenadas más bruscas la suspensión delantera trabaja con una firmeza que no deja dudas del buen trabajo que se ha hecho. Como igualmente buena es la respuesta de los nuevos frenos, compuestos por un disco frontal con cuatro pistones fijos delanteros y dos pistones flotantes para el disco trasero. El tacto de los puños es mucho más preciso que en el modelo anterior (entre un 10 y un 12%) y las vibraciones al rodar brillan por su ausencia. En nuestra salida a carretera es cuando percibimos las amplias mejoras de la moto, que ahora es fácil de llevar y ofrece un manejo mucho más agradable. Quizá la Fat Boy es una moto tan icónica que había quien la disfrutaba por el puro placer de dominar una moto como esta, pero lo cierto es que esta actualización la convierte en una máquina capaz y dispuesta a transmitir las mejores sensaciones con ritmos veloces y un manejo dinámico.

Su comportamiento en curvas lo protagoniza la estabilidad que le conceden sus enormes llantas. La entrada es lenta, pero mantiene su posición perdonando errores y con grandes dosis de estabilidad y previene resbalones. La salida de la curva es sencilla: con sólo acelerar la Fat Boy se endereza rápidamente. Y todo ello con una ergonomía clásica, erguida y con los brazos abiertos, donde las articulaciones encuentran una posición cómoda; lo peor que se puede decir (si es que alguien puede considerarlo un defecto en una moto así) es que carece de serie protección contra el viento.

En Revista Moto animamos a todos los seguidores de la marca, tanto a los que ya forman parte de la familia H-D, como a los que lo que no, a que agenden una prueba de manejo con su distribuidor ‘Harley’ más cercano para sentir en su propia piel lo que supone ponerse a los mandos de una moto de carácter fuerte, remasterizada con nuevo estilo, colores y un nivel de ajustes y acabados únicos.

EN BREVE: HARLEY-DAVIDSON FAT BOY 2018
¿Qué novedades presenta la versión 2018?
Una renovación muy profunda, desde el diseño hasta la motorización. También cambian las suspensiones, los frenos y la iluminación, que pasa a ser LED.

¿Para qué tipo de motociclistas está indicada? Para quienes ya cuentan con experiencia sobre dos ruedas y quieren adentrarse en el exclusivo universo Harley-Davidson. Su rediseño la hace mucho más llamativa para motoristas más jóvenes.

¿Cómo se comporta su motor? En esta Prueba Activa probamos una Fat Boy equipada con el Milwaukee-Eight 107, un tremendo bicilíndrico en V a 45 grados y 1,745 cc con culatas refrigeradas por aceite de alta precisión. El propulsor tiene más potencia y empuja mucho más, con un arranque agresivo y un torque fenomenal desde bajas al tener un arco corto de revoluciones.

DATOS TÉCNICOS HARLEY-DAVIDSON FAT BOY 2018
MOTOR
Motor:
Milwaukee-Eight 107
Diámetro: 100 mm
Carrera: 111.1 mm
Desplazamiento: 1,745 cc
Relación de compresión: 10.0:1
Sistema de combustible: Inyección electrónica de combustible de toma secuencial (ESPFI)

TRANSMISIÓN
Transmisión:
6 velocidades
Transmisión final: Correa

CHASIS, SUSPENSIONES Y FRENOS
Suspensión delantera:
Horquilla de cartucho
Suspensión trasera: Amortiguador único ajustable
Frenos delanteros: Tipo mordaza 4 pistones fijos
Frenos traseros: Tipo mordaza 2 pistones flotantes
Neumático delantero: 160/60R18, 70V, BW
Neumático trasero: 240/40R18, 79V, BW
Rines: Maquinado, Lakester de aluminio fundido

DIMENSIONES Y PESO
Longitud:
2,370 mm
Altura del asiento libre: 675 mm
Espacio libre al suelo: 115 mm
Ángulo de inclinación: 30º
Dirección de tiro: 104 mm
Distancia entre ejes: 1,665 mm
Capacidad de combustible: 18.9 lts.
Peso del envío: 304 kg
Peso en funcionamiento: 317 kg

COLORES Y PRECIOS: Vivid Black $348,900.00, Color 1 $355,200.00, Dos tonos $360,600.00