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Indian Chieftain Dark Horse: Oro negro

Grande, muy grande. Y prácticamente negra en su totalidad. Así es la Chieftain Dark Horse, la última creación de la mítica marca de Springfield que ha pasado por nuestras manos para ser la moto de portada de esta edición. Una belleza icónica hecha para rodar.

El catálogo de Indian Motorcycle sigue renovándose para ganarse el favor de sus clientes con un rango de edad más bajo; eso sí, siempre desde la exclusividad que imprime su carácter a una de las marcas estadounidenses más respetadas. También es justo reconocer la labor de Polaris, marca matriz que ha sacado a flote a este gigante que, no hace mucho, pasó por horas bajas.

Viendo el extenso muestrario de Indian esas “vacas flacas” parecen formar parte del pasado, porque el presente de la compañía sigue lleno de acero y cromo, de máquinas imponentes que encierran la esencia de una leyenda de las carreteras de Estados Unidos y con la que cualquier aficionado sueña alguna vez.

El conjunto es tan atractivo que es difícil no contemplarlo (aún sin el motor prendido). Es una moto diseñada para aquellas personas que quieren incorporarla a sus vidas porque moverse en un caballo de acero como este no es cualquier cosa. Ni tampoco es una máquina para cualquiera.

Su diseño es muy similar a la Indian Chief de la década de 1950, pero presenta una diferencia importante, un giro a la modernidad: el faro delantero que, no se proyecta entre ambas barras de la horquilla delantera, se inserta en un carenado que lo integra más al conjunto dando unidad a una figura que parece estar hecha de una sola pieza.

A RODAR
El modelo que Indian Motorcycle México nos cedió́ para la elaboración de este reportaje llegó a nuestra redacción con cero kilómetros; es decir, como la recibiría en la agencia oficial cualquier persona que adquiriera esta Bagger que más una moto clásica nos pareció a primera vista una máquina manufacturada con similitud a los japoneses, una Cruiser con unos acabados magníficos y mucho sentimiento en su producción.

La Dark Horse es la versión más oscura de la familia Indian Chief, pues presenta un traje de gala prácticamente monocromático donde los cromados plateados se reducen a elementos ornamentales como los escapes o algún detalle que dibuja su silueta, como el guardabarros carenado que presentan ambas llantas. Por supuesto que la mítica cabeza del jefe indio aparece sobre el carenado delantero como el emblema que la marca coloca en sus modelos de alta cilindrada. Además, en ambas caras del depósito de combustible de 20 litros de capacidad también figura la imagen del icónico indio.

Y como referimos, la pintura negro mate se extiende por toda la motocicleta; desde el carenado hasta su motor, pasando por otro elemento muy característico: su enorme horquilla telescópica delantera de 46 mm, pieza clave que la hace más efectiva y dinámica. Esto es precisamente lo que también podemos apuntar del chasis de aluminio excepcionalmente rígido que da cuerpo a una unidad sin estridencias, sin sensación de fragilidad ni vibraciones, tanto a bajas como a altas velocidades.

Carente de vibraciones es como se define el funcionamiento del mítico propulsor Thunder Stroke 111 V-Twin de 1,800 cc con inyección de combustible y refrigeración por aire. El motor en sí es una de las señas de identidad de esta moto, de la saga y hasta de la marca y, aunque pueda parecer obvio, conviene recordar que está diseñado para disfrutarlo y sentirlo al salir a rodar en carretera.

En su diseño es muy importante el trabajo de los ingenieros de Indian para convertirlo en una pieza única en la que no se aprecian los componentes, ni los cables. Sólo se ven los pistones y los conductores de la refrigeración.

En nuestra Prueba Activa pudimos, sin embargo, probarlo en ciudad y hay varios aspectos que conviene resaltar: en ciudad el comportamiento es mejor de lo esperado, porque no se calienta en exceso y porque se comporta muy bien a bajas velocidades, con una primera velocidad muy corta que presenta un torque específico.

Otra característica significativa tiene que ver con el fabuloso sonido del motor que recuerda a las motos de antaño, agresivo al subir, pero no ruidoso. Por último, llama la atención que el consumo no es excesivo sino medio. En una prueba mixta (con mayoría de tránsito por carretera y menos en la urbe) nos acercamos a los 400 kilómetros con un solo tanque de combustible.

Su arranque es muy progresivo, sin vibraciones y un embrague que entra sin estridencias. La moto se siente firme y esta sensación no merma cuando empezamos a acelerar y comprobamos que gozamos de torque en todo el rango, sea cual sea la velocidad engranada. A unas 1,900 revoluciones encontramos un punto suave donde el motor se disfruta sin que suponga una penalización excesiva en el consumo de combustible.

SUSPENSIONES Y FRENOS
La suspensión aporta mucha solidez poco vista en motos Cruiser, donde al accionar el embrague es frecuente notar cierto juego en los componentes; la Dark Horse es firme. El equipo delantero es de cartuchos, circunstancia que otorga más vida útil y mejores ajustes derivados de una tecnología de motos de competición. La horquilla delantera es telescópica con 119 mm de recorrido y un diámetro de 46 mm; mientras que la trasera es un monoamortiguador sencillo con ajuste de aire de 114 mm. Aunque las suspensiones delanteras no permiten ajustes podemos decir que cuando la moto sale de agencia viene perfectamente equilibrada y se comporta muy bien con la moto cargada e, incluso cuando se enfrenta a baches.

Para detener a una moto que en la báscula alcanza los 380 kilos, Indian confía en un doble disco flotante (delante) con pinza de 4 pistones y 300 mm de diámetro y un freno de disco de idéntico tamaño y pinza de dos pistones (detrás). El frenado es contundente y preciso; no se hunde y cuenta –de serie– con tecnología ABS. El trasero se acciona a través de un pedal que se encuentra en una posición elevada que recuerda al de los vehículos de cuatro ruedas. Los puños tienen mucho tacto y permiten la precisión adecuada para no sentir estridencias. Los frenos son progresivos y las líneas de freno de metal dan más confianza en las zonas donde abundan las curvas.

El comportamiento en curvas deja buenas referencias. La entrada es más sencilla porque la moto no se siente excesivamente pesada (posee la mejor relación peso-potencia de la familia), aunque es evidente que se requiere pericia con modelos de este tamaño y saber hacer algo de contramanillar. Debemos decir que en alguna maniobra más extrema pensamos que las planchas iban a rozar el asfalto, pero nunca ocurrió. La salida de curva es sencilla y con control gracias –también– a los neumáticos Dunlop American Elite (130/60B19 61H).

De serie, este modelo parte el sistema Keyless (arranque sin llave) lo que te permitirá encender la moto a distancia. Adicional, cuenta con un asiento monoplaza con un pequeño respaldo lumbar que permite una postura relajada y cómoda durante horas. Los mandos son muy completos y cómodos y albergan todo tipo de controles, entre ellos el botón que eleva o desciende la cúpula protectora u otros que dan información sobre la moto en la enorme pantalla táctil de siete pulgadas (utilizabe aún y cuando se tengan los guantes puestos) con el sistema Ride Command. En este dispositivo probamos un GPS que funciona especialmente bien. El control de velocidad es muy sencillo de usar y, en carretera se agradece especialmente. Como también el sistema que avisa al motorista de cualquier fallo en el sistema, con testigos que identifican dónde se encuentra el problema, además de otorgarnos las rpm, nivel de batería. Y con este prolijo nivel de detalles no podía faltar el sistema de audio de 100 vatios integrado con Bluetooth, USB y entrada para Smartphone. Además, entre otras opciones de entretenimiento, destaca la posibilidad de visualizar tu cámara Go- Pro en la pantalla y compartir el video.

Otros elementos que no pasan desapercibidos son sus pocos (pero estratégicos detalles cromados), como el doble escape casi infinito que parece recorrer los 2.5 metros de largo que tiene esta Indian. El juego de maletas de serie, con desmontaje rápido y cierres electrónicos en la consola y en el llavero ponen el toque de modernidad, como también lo hace el carenado frontal que alberga las nuevas luces LED que dan una imagen renovada y, además una buena fuente de luz.

EN BREVE: INDIAN CHIEFTAIN DARK HORSE
¿Qué tipo de moto es?
Una ‘bagger’ de última generación con aspecto radical y dimensiones imponentes. Es un modelo para disfrutar de la carretera y los paseos por la ciudad (no, desde luego, para un uso cotidiano en la jungla de asfalto).

¿Cómo es su motor? Una pieza de colección en lo que a diseño y desempeño se re ere. Se trata del legendario propulsor Thunder Stroke 111 V-Twin de 1,800 cc con 135 Nm de par máximo a 2,100 rpm.

FICHA TÉCNICA INDIAN CHIEFTAIN DARK HORSE
MOTOR
Tipo de motor: Thunder Stroke 111
Desplazamiento: 1,811 cc
Diámetro: 101 mm
Carrera: 113 mm
Relación de compresión: 9.5:1
Sistema de inyección: Electrónica de combustible

TRANSMISIÓN
Embrague: Multiplaca húmeda
Transmisión: 6 velocidades
Transmisión final: Cadena

CHASIS, SUSPENSIONES Y FRENOS
Suspensión delantera: Horquilla telescópica de 46 mm de diámetro y 119 mm de recorrido de cartucho
Suspensión trasera: Amortiguador sencillo con ajuste de aire de 114 mm de recorrido
Frenos delanteros: Dobles con rotor flotante de 300 mm, pinza de 4 pistones
Frenos traseros: Sencillos con rotor flotante de 300 mm, pinza de 2 pistones
Neumáticos delanteros: Dunlop America Elite 130/60B19 61H
Neumáticos traseros: Compuesto múltiple Dunlop Elite 3 de 180/60R16 80H

DIMENSIONES
Distancia entre ejes: 1,668 mm
Altura del asiento: 660 mm
Distancia al suelo: 142 mm
Ancho: 1,000mm
Altura: 1,388 mm
Longitud: 2,506 mm
Inclinación: 25°
Huella: 150 mm
Capacidad de combustible: 20.8 lt.
Capacidad máxima de carga: 628 kg
Peso (Depósito vacío /Lleno de combustible): 364 kg / 378 kg

COLORES: Thunder Black Smoke
PRECIO: Desde $419,900 pesos