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Yamaha Tricity|3… Y acción

Confianza, estabilidad y seguridad. Estos tres adjetivos son parte de la tarjeta de presentación del Tricity, un scooter con el que Yamaha sigue insistiendo en torpedear el mercado del bajo cilindraje con una moto realmente sencilla de manejar y que ofrece grandes dosis de seguridad a quien la conduce. Un vehículo ideal para aquellas personas con poca (o ninguna experiencia) sobre motocicletas que buscan soluciones a sus desplazamientos por la ciudad y que valoran la comodidad y la seguridad.

Y es que el Tricity se adapta a la filosofía de quien quiere cubrir trayectos cortos en poco tiempo pero lo quiere hacer con comodidad, de un modo económico y, además, con un plus de seguridad, pues este es un vehículo urbano y funcional como pocos. También ofrece una estética moderna y un precio asequible. Se venderá en México a un precio de 65,900.00 pesos a partir de febrero en todos los distribuidores Yamaha.

 

Estable y seguro

Es obvio que la atención de este scooter recae en un chasis (Leaning Multi Wheel, LMW), sobre el cual se consiguen cotas de estabilidad muy altas pero, más allá de eso, su tecnología ha dado un paso adelante en lo que hasta ahora habían hecho otras marcas que se atrevieron con modelos de tres ruedas. El resultado es un producto esbelto y atractivo.

El tren delantero del Tricity es más efectivo que el de sus semejantes, pues en lugar de ejes de reenvíos, mecanismos múltiples y amortiguadores más bien rígidos, se ha recurrido a un sistema por paralelogramo de aluminio con doble horquilla telescópica (33 mm) independiente en cada eje, gracias al cual se reparten de un modo acertado las tareas de cada amortiguador. Además, hay que tener en cuenta que las dos ruedas delanteras dejan muy poco espacio entre sí, lo que lo hace su tren delantero más compacto. Respecto a las dimensiones de los neumáticos, los delanteros son de 90/80 con rines de 13 pulgadas y el trasero 110/90 con rines de 12. Unas muy buenas dimensiones que magnifican la sensación de control por la ciudad o donde los baches son comun denominador.

La suspensión delantera permite una inclinación muy parecida al de cualquier scooter de dos ruedas, pues los componentes de los paralelogramos se unen a la horquilla y a la pipa de la dirección del chasis de forma que, cuando el Tricity toma una curva, el sistema inclina las dos ruedas delanteras en paralelo. A pesar de la inclinación, la distancia entre las ruedas delanteras es fija. O lo que es lo mismo: un 50% más de contacto con el suelo y mucha confianza al conductor, cuestiones que no pasarán inadvertidas a quienes no son expertos en el manejo de ciclomotores. Quien tiene más experiencia notará que la moto es muy fiable en curvas y ante baches, pues es capaz de consolidar movimientos bruscos. La suspensión trasera es basculante gracias a su doble amortiguador que si bien no está a la altura de la eficiencia que presenta el porte delantero, no desentona. Se puede regular ligeramente el muelle.

En la práctica, la sensación es de control total, incluso en las curvas más cerradas o en situaciones de tráfico citadino que todos conocemos; su agilidad para maniobrar es muy notable y los cambios de dirección se ejecutan sin contratiempos. Hay que tener en cuenta que el Tricity cuenta con una distribución de pesos del 50% en ambos trenes, con elementos como el depósito de gasolina (de 6.6 litros.), bajo el asiento que contribuye a centrar masas de una moto que, con liquidos, solo pesa 152 kilos y que se hace sólida en el piso.

A este respecto, desde Yamaha explican que esta relación de pesos es muy similar a la de las motos de carreras. El centro de gravedad se ha fijado a una altura que permite que el desplazamiento hacia delante y hacia detrás se haga de manera “muy natural”.

 

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