Buscan en el grafeno soluciones para pilas de motos eléctricas

La principal duda de los consumidores frente al mercado de las motos eléctricas continúa siendo la autonomía.

Conducir un vehículo no contaminante, silencioso, limpio y prácticamente libre de mantenimiento suena como una idea muy atractiva, pero al momento de discutir la autonomía por carga las noticias casi nunca son positivas.

Si a eso se le suma que el tiempo de carga mínimo es de una hora para los modelos más avanzados del mercado actual, muchos preferirán quedarse con las motos de gasolina.

Los fabricantes han intentado varios materiales que les permitan subir los kilómetros de autonomía y bajar los tiempos de carga. Hasta ahora existen baterías de plomo, ácido e iones de litio, pero la diferencia que ofrecen unas y otras no es como para emocionarse.

La marca china GAC se puso a hacer la tarea y probó con grafeno, un material de alta conductividad que podría usarse para baterías que den hasta mil kilómetros y se recarguen en 10 minutos.

Este material es relativamente nuevo, proviene del átomo del grafito y destaca por ser muy conductivo, elástico, flexible y resistente. Con este material y el desarrollo de un ánodo de silicio capaz de aumentar la densidad de energía a 275 Wh por kilogramo podría llegar a la solución de los problemas de recarga y autonomía.

La empresas españolas Grabat y Graphenano, y la china Chint desarrollaron en conjunto su versión de la batería de grafeno, que sería capaz de brindar 800 km de autonomía, y la presentaron en 2016.

¿Qué ha pasado desde entonces? El problema actual con el grafeno es que es difícil de producir masivamente, ya que está formado por carbono puro y cualquier impureza afecta significativamente sus características esenciales.

En el mercado actual, Indian utiliza el grafeno para su sistema ClimaCommand, que calienta o enfría los asientos de sus motos Premium debido a su alta conductividad.

Si se resuelve el problema de la producción del material, una batería sería más barata de producir que una de iones de litio, lo que haría más accesibles las motos eléctricas, cuyos precios actuales todavía resultan muy altos para muchos motociclistas.