Cuida tu motor: llévalo poco a poco

Al comprar una moto nueva y platicar acerca de ella, muy probablemente surgirá la pregunta de si su motor está asentado. Ilalika, marca mexicana de motocicletas, te explica qué es y cómo se hace.

Uno de los puntos más importantes a considerar cuando estrenas es el respeto al periodo de asentamiento del motor: se trata de no forzarlo durante un periodo determinado, que en modelos Italika es de 3 mil kilómetros, pero puede variar con cada marca.

El asentamiento permitirá que los componentes internos del motor desarrollen su máximo potencial paulatinamente, lo que garantiza mayor durabilbilidad.

En cualquier vehículo, las piezas del motor están ensambladas con tolerancias muy justas: todos los materiales están apretados y deben acomodarse con el movimiento. Este proceso se conoce coloquialmente como “aflojar la máquina”.

Conforme avanza el periodo de asentamiento, el motor aumenta sus prestaciones; por eso hay que evitar llevarlo a la máxima potencia en sus primeros kilómetros.

Una moto nueva no alcanzará su velocidad máxima desde el inicio justamente por falta de asentamiento. No cumplir el proceso reducirá la vida del motor y te obligará a cambiar piezas debido a su desgaste prematuro.

Consejos para asentar el motor

Al encender la moto deja que caliente unos 40 segundos antes de avanzar. Eso permitirá que el aceite circule y el motor esté bien lubricado en la marcha.

No manejes a velocidad constante: haz los cambios que requieras para evitar llevar al motor a revoluciones altas.

No dejes la moto encendida sin avanzar por más de 4 minutos: si por alguna situación tienes que esperar, apágala.

No aceleres tu moto cuando esté detenida, ya sea en neutral o con embrague. Anque no avances, los acelerones fuerzan la máquina.

En el periodo de asentamiento realiza los servicios preventivos y revisa el calendario: el primero es a los 500 kilómetros.

Para que el motor trabaje sin un esfuerzo extra, evita sobrecargar la moto, subir pendientes pronunciadas y pasar de los 50 km/h.

Acelera con suavidad, sin subir las revoluciones al máximo ni sobrepasar la mitad del recorrido del acelerador.

Recorre distancias continuas menores a 50 kilómetros. Si tu trayecto es más largo, detente para que el motor descanse.

Seguir estos consejos desde el primer momento contribuye al cuidado de tu motocicleta, para asegurar su óptimo funcionamiento y prolongar su tiempo de vida.