EDITORIAL | OCTUBRE 2020

NO ES LA FORMA CORRECTA

Un chaleco y un casco rotulado con la placa de la motocicleta que se conduce, dicen las autoridades del Gobierno Federal y Estatal, será la solución para combatir la delincuencia generada en diversos puntos del país, como en Jalisco, por los llamados motoladrones o cadeneros.

No es mentira que la delincuencia va al alza (aunque las autoridades digan lo contrario), como tampoco lo es que las motos sean uno de los vehículos más rápidos para trasladarse de un punto a otro, si unimos ambos rubros, por supuesto, los ladrones quieren usar motocicletas para huir tras sus fechorías. Tan sólo en el periodo de junio de 2018 a junio de 2019, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) informaba del robo de 91,559 motocicletas en el país.

La historia de la también llamada Ley Chaleco comenzó aproximadamente en 2014, manifestaciones e indignación fue lo único que generó entre los motociclistas mexicanos la iniciativa presentada ante el Congreso. Por ejemplo, en Jalisco, la pasada administración a cargo de Aristóteles Sandoval comenzó con el operativo que marcaba que todos los propietarios de motocicletas de bajo cilindraje, de menos de 250 cc, portaran obligatoriamente chalecos con, al menos, 20% de material reflejante, además de su casco de protección; ambos también deberían de llevar rotulado el número de la placa de la moto. Sin embargo, al final se suspendió por las medidas cautelares que emitió la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).

Otro punto por el cual esta Ley causa inconformidad entre el gremio motorizado es porque supongamos que el ladrón además de llevarse la moto, también se lleva el casco y el chaleco rotulado y comete un delito portando el equipamiento, ¿a quién se detendrá en un futuro, al ladrón o al dueño de las pertenencias encontradas en el crimen? Porque ésta reforma, entre sus lagunas, no menciona la elaboración oficial y
controlada de los chalecos numerados con las placas, por lo que, no dudaríamos en pensar que los motociclistas podrían ser acusados de delitos que no cometieron.

Como la policía local no logra controlar los crímenes en motocicleta —y tampoco otros delitos, como se ha visto–, entonces ¿prefieren enfocarse en los motociclistas? Los motociclistas siguen alzando la voz, pero no están siendo escuchados, Guanajuato, Querétaro, Quinta Roo, Ciudad de México, Chiapas, Colima son algunos de los tantos Estados que se han manifestado en contra de la imposición de esta Ley, pero tal parece que no importa la gran inconformidad que ésta siga causando, muestra de ello es que, conforme avanza el tiempo, más Estados buscan la manera de integrar la Ley Chaleco a su Ley de Tránsito, ejemplo de ello está en que, en mayo de este año, el diputado Cándido Ochoa Rojas, propuso la iniciativa en San Luis Potosí. Entonces, qué necesitamos para que sí nos escuchen, porque de lo que estamos seguros es que unos números en la ropa no garantizan la seguridad.

Héctor D. González
Editor
Revista Moto