El motociclismo puede ser un juego de niños

El día del niño es un buen pretexto para recordar que el motociclismo puede ser una actividad muy divertida para personas de todas las edades.

Los niños suelen emocionarse cuando están cerca de una motocicleta. Rodar es una actividad que, si se inicia de manera voluntaria, sin presiones y con el proceso adecuado, puede convertirse en algo muy divertido y seguro para los pequeños.

Por ello, en este 30 de abril te damos algunos consejos para que te inicies o acompañes a algún pequeño en sus primeros pasos en el mundo motor. Sea cual sea tu edad, estamos seguros de que divertirás.

¡Feliz día del niño!

Buenas bases. El equilibrio es indispensable en vehículos de dos ruedas, por lo que saber andar en bicicleta sin rueditas auxiliares es una buena base para pasar al mundo motor.

El tamaño. Asegúrate de que la moto par el niño tenga las dimensiones adecuadas. Las hay para pilotos desde cuatro años, algunas de ellas con ajuste de altura. Las manetas de freno y embrague también deben estar adecuadas a las manos del piloto.

Paciencia. La moto abre un mundo nuevo para el niño, por lo que animarlo y fortalecer su autoestima son principios vitales en el aprendizaje.

Potencia. El tacto en el acelerador es muy importante, ya que puede provocar un susto que desaliente al pequeño. Es necesario que tome confianza poco a poco y que estés a su lado siempre hasta que aprenda a dominarlo.

Ejercicios. Prácticas de pase entre conos para acelerar o frenar ayudan a entender la mecánica de la moto. Es importante que el aprendizaje se de en superficies planas, ya que las subidas o bajadas pueden ser atemorizantes. Hacer círculos u ochos le enseñará a girar, uno de los puntos críticos para los niños, ya que la moto es más pesada que la bici.

Equipamiento. La importancia de portar en todo momento equipo de protección, como casco, gantes y rodilleras debe entenderse desde el inicio para que el niño crezca como un conductor responsable.

Si el pequeño pierde interés temporal en la moto, no lo fuerces, ya que se trata de una actividad lúdica que siempre es satisfactoria, pero demasiada presión puede resultar contraproducente.