ITALIKA 125 Z

Del amplio catálogo de Italika este mes pasó por nuestra redacción la 125 Z, un lanzamiento reciente de la marca mexicana en nuestro país que viene a engrosar las filas de la polifacética saga Z con un modelo de baja cilindrada muy orientado a una vocación citadina y de trabajo. Sin embargo, Italika está trabajando para apartar este tipo de modelos de viejos paradigmas, dotándolas de un diseño más actual y mejorando sus prestaciones sin penalizar el precio de venta al público.

 

La movilidad urbana es, pues, el objetivo de esta moto que no renuncia a un estilo más moderno para atraer a un público joven, que encontrará en la 125 Z una moto dócil y sencilla para iniciarse en el mundo de las dos ruedas. Por esto, uno de los puntos más destacados de este modelo reside en la sencillez en su manejo, en la comodidad para estar horas a sus mandos y en un precio accesible.

En su diseño se han introducido detalles que contribuyen a mostrar una imagen más actual, como la iluminación parcial LED (ya que las luces altas y las bajas son halógenas) o los agarres para el pasajero con aire deportivo. De serie esta moto ya no porta parrilla, con lo que se evita quedar clasificada como una moto puramente de trabajo y se amplía el espectro de su público.

El modelo se comercializa en dos colores (azul o rojo) que se combinan con una base mayoritariamente negra y ciertos elementos en color gris plata (rines y horquilla delantera y parcialmente el escape). También nos gustó el portaplacas tipo europeo, el diseño de los juegos de iluminación y el panel de control, que cuenta con tres relojes analógicos de muy buen tamaño con colores muy llamativos.

Muy efectiva
A pesar de tener un motor pequeño, el cuatro tiempos enfriado por flujo de aire consigue alcanzar una potencia de 10.8 HP a 8,500 revoluciones por minuto y entrega un torque de 9.5 Nm a 7,500 vueltas. Sus 124 cc estiran más de lo imaginado hasta alcanzar algo más de 90 kilómetros por hora, una velocidad más que adecuada para el tipo de uso citadino que se le presupone. Además, las cifras de consumo son muy significativas, pues con su tanque de 15.5 litros en nuestra Prueba Activa alcanzamos casi 530 kilómetros recorridos en condiciones de exigencia. El arranque es eléctrico y de pedal y la transmisión final es de cinco velocidades por cadena con un embrague sencillo de accionar y con buen tacto en los mandos.

En curvas destaca el trabajo de los rines forjados de 17 pulgadas y el dinamismo que ofrece en todo momento, así como su capacidad para perdonar errores. A pesar de ser ágil y de contar con peso bajo (111 kilos en seco), la moto ha de regular sus inercias para que proporcione más tacto, aplomo y precisión en el manejo. En ese sentido destaca el chasis de acero, que proporciona la rigidez necesaria, incluso en carretera y terracería; en estas superficies la moto no alcanza tan buen desempeño como en ciudad, pero sin duda está preparada para poder realizar ciertos tramos sin mayores problemas.

Ergonomía
En marcha lo que más nos llamó la atención fue la ergonomía excepcional, con una posición erguida y un manubrio levantado que permite llevar las articulaciones superiores en una posición cómoda. La posición de los pies es baja y los reposapiés cuentan con un espacio generoso; respecto al asiento, el mullido nos dio mucha sensación de comodidad, también es amplio y permite espacio suficiente para el piloto y un pasajero (la capacidad de carga es de 150 kilos) que, además, cuenta con soporte lumbar.

Las suspensiones presentan un buen taraje para la ciudad. La horquilla telescópica convencional permite tener mucha firmeza y estira muy bien. En tramos de asfalto dañado nos proporcionó la estabilidad que se requiere. Detrás porta un basculante con doble amortiguador que también nos pareció adecuado para dar firmeza y robustez.

En cuanto a los frenos, Italika apuesta por un sistema mixto compuesto por un disco delantero y un equipo de tambor en la parte trasera. Definitivamente nos gustaría ver un sistema de discos completo en las próximas actualizaciones de la 125 Z, si bien hemos de destacar el buen uso del equipo donde recalca más el tren delantero, de buen tacto y poder en la tarea de detener la motocicleta.

Nuestras conclusiones generales sobre la 125 Z van encaminadas a la funcionalidad y a una moto con un propósito claro: la movilidad que, en este caso, celebramos que no esté reñida con un toque de estilo y gusto por los detalles para hacerla más completa.

A quienes persigan una motocicleta para afrontar sus quehaceres en la ciudad, esta Italika no les defraudará. Tampoco a quienes tengan que desplazarse a la ciudad desde el extrarradio, si bien para este propósito nos gustaría que la evolución de esta moto nos trajera un modelo con un motor más moderno (refrigerado por agua), el mencionado sistema de disco completo y algo más de tecnología.