KTM 790 Adventure / BMW F850 GS

Parecidas pero no iguales

En Revista Moto hemos puesto frente a frente a dos de las mOTOCICLETAs más destacadas en el segmento del Doble Propósito para conocer sus puntos fuertes en carretera y terracería

Este mes en Revista Moto nos hemos propuesto poner frente a frente a dos de las motos más importantes en el segmento off-road. Para ello hemos elegido las versiones más ‘básicas’ (si es que cabe esta calificación en dos motos de estas prestaciones), sin ninguna modificación. Todo esto con el objetivo de conocerlas a fondo y compararlas en diferentes circunstancias.

No son pocas las veces en las que nos referimos a la gran competencia que las marcas tienen en diferentes segmentos: el off-road no es, desde luego, la excepción. Pero con tantos modelos similares también conviene hacer una buena elección teniendo en cuenta las necesidades -y las aspiraciones- de cada usuario. Por eso es importante empezar haciendo un breve repaso a las características de ambos modelos e incidir en un punto fundamental para saber qué esperar de cada uno.

En materia de diseño ambas monturas son imponentes. Salta a la vista el esmero que las marcas europeas han puesto en remarcar las características de uno y otro modelo, empezando por vestirlas con los colores más icónicos de cada firma: el espíritu naranja (en una versión más clara y otra más oscura), en el caso de la alemana y los característicos blanco, azul y rojo de BMW Rally (si bien este modelo también está disponible en dos combinaciones más: rojo y negro y verde y negro).

Otro detalle que deja clara la vocación off-road es el uso de llantas de medidas desiguales. Ambas comparten 21 pulgadas delante, mientras que detrás KTM equipa rines de radios de 18 pulgadas y BMW opta por 17. También apreciamos que la calidad de acabados es insuperable, tanto en la 790 Adventure como en la F850 GS, dicho lo cual BMW hace gala del cuidado de detalles, mientras que KTM potencia una imagen más ruda, con más plásticos (y no tanto metal), más funcional.

MOTORES SIMILARES

La motorización presenta unas cifras que, a prioridad, decantarían la comparativa en favor de la GS, que inicialmente cuenta con 853 c. c. frente a los 799 de la KTM. Sin embargo, estos datos hay que contextualizarlos: ambos modelos cuentan con motores bicilíndricos en línea con doble árbol de levas y 4 válvulas por cilindro. Además, la compresión es la misma: 12,7:1 y comparten cuerpos de aceleración de 46 mm en sus propulsores. Sin embargo, según sus fichas técnicas, la F850GS presenta una potencia nominal de 95 CV a 8,250 revoluciones por minuto, mientras que la KTM alcanza los mismos 95 CV a 8,000 revoluciones. El par máximo de la BMW ofrece 92 Nm a 6,250 revoluciones; mientras que el de la KTM se queda algo atrás: 88 Nm y empuja algo menos.

Todo esto sobre el papel, porque en la prueba de manejo que realizamos para elaborar este reportaje las cosas no resultaron tan claras por la evidente cuestión del peso. En este sentido, la Adventure marca 189 kilos en la báscula (peso en seco); mientras que la GS alcanza los 229 kilos con todos los líquidos. Teniendo en cuenta que también hay diferencias importantes en las capacidades de los tanques de combustible (de 20 litros el de la KTM y de 15 litros el de la BMW), la Adventure es considerablemente más ligera que la moto alemana. Estas diferencias compensan la sensación de potencia derivada de la motorización de ambas unidades: esto es, a pesar de que la BMW es más potente pero la KTM más ligera, la sensación de empuje es similar. De hecho, en similares condiciones en las pruebas, se sentía que la KTM derrochaba más potencia.

Cifras similares también presentan en cuanto a consumo: 4,1 y 4,19 litros (BMW y KTM, respectivamente) cada 100 kilómetros recorridos. En las pruebas que realizamos en Revista Moto no encontramos diferencias significativas en consumo, pero sí en autonomía gracias a que la 790 goza de 5 litros más de combustible que la GS.

Sobre la transmisión, el equipamiento también marca unas diferencias que, en el manejo, tampoco son tan notorias. Aunque ambas cuentan con 6 velocidades, la GS monta un embrague multidisco (antirrebote) de accionamiento mecánico y lo más importante: un sistema quickshifter con un funciona bien a secas  que, en la práctica, no se distingue por ser mucho mejor que el embrague hidráulico que encontramos en el modelo naranja. La transmisión final en ambas motocicletas se lleva a cabo por cadena y el tacto bastante bueno mismo a bajas velocidades en Enduro.

Respecto a la electrónica, KTM dispone de tres modos de conducción: Street, Off road y Rain, en los que la entrega y la respuesta del acelerador se definen por parte del piloto. Como complemento extra, la marca austríaca ofrece un modo Rallye, con nueve niveles del control de tracción y tres modos de desmultiplicación para el puño de gas. Por su parte, la F850 GS también concede un lugar muy destacado a la electrónica, ofreciendo de serie los modos de manejo Rain, Road y Dinamic que actúan sobre el ABS y el control de estabilidad ASC. Opcionalmente se pueden incluir los modos Pro con acceso a Dynamic, Enduro y Enduro Pro, además de ABS y control de tracción DTC y el Dynamic ESA para regular electrónicamente la suspensión trasera.

PARTE CICLO

En los bastidores encontramos diferencias que marcan la filosofía de una y otra marca, comenzando por los materiales empleados en la fabricación del chasis. Si la firma de Austria se decanta por un chasis tubular de acero al cromo molibdeno y un subchasis trasero multitubular en acero, BMW incorpora en su GS un bastidor en arco con estructura de acero con diseño monocasco. Los basculantes son en los dos modelos son de doble brazo y sí apreciamos la robustez necesaria para modelos de primer nivel como estos.

Más determinante es la distancia entre ejes: 1,509 mm (KTM) frente a 1,593 mm (BMW), que explica el mejor comportamiento de una y otra en diferentes terrenos. Si bien notamos una mejor adaptación al enduro en la KTM, en carretera BMW da lo mejor de sí, con un comportamiento más dinámico y deportivo, especialmente en curvas, pues la posición de la 790 viene determinada por un manubrio que se sitúa más alto, que induce a llevar los codos más abiertos para mantener una posición de ataque todo el tiempo.

En ciudad, ambas se manejan correctamente, si bien nos pareció más cómoda la GS por su ergonomía, que permite una posición más deportiva y más comodidad gracias a un asiento muy cómodo en dos alturas. El de la KTM es más duro (más orientado al enduro y, por tanto, más corredizo). Precisamente en los asientos es importante destacar las diferencias en cuanto a la altura, pues la BMW empieza en 860 mm (aunque existen paquetes para bajarlo); mientras que KTM resta 30 mm para quedarse en 830 mm. También merece la pena señalar que el tanque de la KTM, que se sitúa en una posición muy baja, concede mucho aplomo al piloto y equilibrio a bajas velocidades.

El apartado de suspensiones y frenos también resume las intenciones de cada moto y sus puntos fuertes para cada tipo de terreno. Ambas comparten diámetro de la horquilla telescópica invertida (43 mm), si bien BMW incorpora algo más de recorrido que KTM: 204 mm frente a 200 mm. En la parte trasera el monoamortiguador es parecido, si bien la GS permite regular en precarga y extensión, mientras que en la 790 sólo en precarga. De nuestras pruebas en asfalto la BMW sale avante, mientras que en tierra la KTM es más capaz, con suspensiones más adecuadas para enduro y salir airoso de rutas y caminos más difíciles.

Sobre los frenos, ambas cuentan con un sistema muy avanzado con ABS de serie; dos discos delanteros al frente y uno detrás. BMW instala discos de 305 mm delante y 265 mm detrás, mientras que KTM presenta discos más pequeños: 320 mm al frente y 260 mm en la parte trasera. Independientemente de que la frenada en las dos motos es estupenda, el tacto es contundente en la 850GS, mientras en la KTM es más esponjoso.

NUESTRAS CONCLUSIONES

Probar dos modelos como estos, que demuestran la amplia experiencia de dos de las marcas más punteras en el segmento trail, nos deja con un muy buen sabor de boca. Profundizando en las características de cada uno, nos reafirmamos en que, a pesar de ser muy parecidas, es importante señalar que cada una de estas motos destaca en un tipo de terreno por encima de la otra. Por su vocación doble propósito, una y otra son excelentes motos que provocarán una experiencia al alcance de pocos modelos para viajar por carretera y salir a terracería, si bien depende del uso que el piloto quiera darle (más asfalto o más trail) la elección.

Dicho de un modo resumido: si la opción pasa por escoger una moto de carretera bien dotada, cómoda que no se quede atrás en las incursiones en terracerías, la BMW F850GS sería nuestra opción. Si, por el contrario, la idea es maximizar el tiempo de enduro, la KTM 790 Adventure, se convierte en la mejor decisión. Teniendo en cuenta esto, también nos parece que para sacar el máximo partido a estas motos el tipo de piloto debe ser diferente: creemos que la Adventure requiere un usuario con más experiencia, ya que la moto es muy capaz, mientras que la GS permite perdonar más errores.

En lo referente a precios de salida, se mueven en contextos parecidos. Inicialmente, BMW presenta un precio superior y un catálogo más extenso para personalizar sus atributos (pantalla TFT, modos de manejo más interesantes, llantas de enduro…). El equipamiento de serie de la KTM es más amplio, pero quizás su personalización se queda algo atrás con respecto a BMW, un modelo más exclusivo.