Honda NSR 500: la reina del circuito

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Muchas han sido las motocicletas que se han convertido en leyenda durante la historia del Mundial de Velocidad (Suzuki RG, Norton Manx, MV Agusta…) debido a sus sucesivos logros, pero si hubo una que destacó especialmente por encima de todas ellas fue una máquina que todo aficionado al motociclismo seguro tiene bien guardada en su retina: la Honda NSR 500. Y es que, desde su aparición en 1984 hasta su última presencia, en la temporada en 2002, la apuesta más exitosa de la firma nipona logró alcanzar la friolera de 10 títulos de pilotos y 9 de constructores en la categoría de 500 c. c., convirtiéndose así en una verdadera máquina imbatible.

Freddie Spencer, Wayne Gardner, Eddie Lawson, Mike Doohan, Álex Crivillé, Valentino Rossi, ¿les suenan todos estos nombres? Son, ni más ni menos, los legendarios pilotos que lograron alzarse con el título mundial a los mandos de esta joya de la firma del ala dorada. Entre este elenco de estrellas, fue Doohan el que alcanzó la gloria en un mayor número de ocasiones, puesto que consiguió ganar cinco mundiales de manera consecutiva entre 1994 y 1998.

EVOLUCIÓN DEL MODELO

La aparición de la NSR 500 en la temporada 1984 llegó para sustituir a la NS 500 tricilíndrica en el Mundial de Velocidad, si bien no se trató de un lanzamiento precisamente exitoso debido a los problemas surgidos en sus inicios, entre los que destacó la excesiva agresividad en cuanto a la entrega de potencia. Sin embargo, para la campaña de 1985, Honda realizó los ajustes adecuados con los que hicieron posible que Freddie Spencer se proclamara campeón del mundo en esa misma temporada superando a su compatriota Eddie Lawson.

Dos años más tarde, en pleno declive de Spencer, sería Wayne Gardner quien, a los mandos de la NSR 500, se alzara con el título internacional pese a que la moto aún presentaba un comportamiento un tanto agresivo. La solución a estos inconvenientes la encontrarían en 1989 con la llegada de Lawson a Honda procedente de Yamaha. En su primera temporada en la escudería, el piloto californiano logró ganar el título a las primeras de cambio y, de paso, ayudó considerablemente a hacer la NSR 500 más eficiente.

A partir de 1994, después de que Honda desarrollara el concepto conocido como big bang (con el cual se modificaba el orden de encendido para conseguir una entrega de potencia más benévola), la NSR 500 se convirtió en una máquina inefable dentro de los circuitos, consiguiendo un dominio abrumador durante los años sucesivos.

Fue entonces cuando llegó la etapa memorable de Mike Doohan y sus míticos duelos con Álex Crivillé en los circuitos de todo el mundo, ambos a los mandos de la NSR 500. El piloto español al fin consiguió su anhelado título mundial en 1999 después de duras temporadas de lucha contra el australiano, mientras que en 2001 el campeonato fue a parar a las manos de un ‘novato’ que logró sorprender a sus adversarios con un manejo brillante a los mandos de una máquina amarilla y el número 46 en el carenado. Valentino Rossi consiguió en esa temporada su primer título en la categoría reina, en lo que fue oficialmente el último año de 500 c. c. para la entrada en escena de la categoría de MotoGP con motores de cuatro tiempos de 990 c. c.

Esta modificación supuso la desaparición de la NSR 500, una motocicleta que, sin lugar a dudas, se convirtió en una inmejorable base para que Honda desarrollara posteriormente la RC 211 V con la que la firma del ala dorada prolongó su dominio en el Mundial durante las primeras temporadas de la nueva categoría.

Texto: Álvaro Ferrero/Revista Moto Fotos: Agencias