Mejora tu moto con cinco sencillos trucos de Box Repsol

Box Repsol, la división de la energética española especializada en motos de competición, te trae cinco sencillos consejos que harán tu experiencia a los mandos de tu moto todavía más disfrutable, sobre todo en conducción deportiva.

La presión de los neumáticos

Te sorprendería cómo olvidarse de comprobar que los neumáticos estén a la presión adecuada trae grandes problemas de puesta a punto. Debido al inevitable desinflado progresivo y muy lento de ambas gomas, nos acostumbramos a que el tacto de la rueda delantera y la dirección se vuelvan perezosos.

La rueda trasera se hunde al abrir gas y la moto flamea, en aceleración y en curvas, de manera que pierde estabilidad y se vuelve imprecisa. Antes que acudir con el mecánico, pasa tu moto por el manómetro en una estación de servicio.

Un kit de suspensión delantera

En el mercado existen conjuntos que mejoran la suspensión delantera y pueden darle a tu moto mejor consistencia en las frenadas, y respuesta en baches y terrenos difusos. La eficacia en el manejo deportivo de tu moto puede ir mucho más allá de las posibilidades de reglaje que permite una horquilla de serie.

Una cúpula

Si tu moto es naked y no equipa carenado que te proteja del aire en altas velocidades, puedes colocarle una pequeña cúpula plástica con soportes genéricos o directamente adaptados al modelo de tu moto.

Aunque al anclarse directamente al manillar en lugar de al chasis limita su tamaño, en largos trayectos en autopista lo agradecerás, porque este pequeño truco hará tu moto mucho más cómoda.

El escape

La tentación de cambiar el silenciador de serie para montar un escape más abierto que produzca un ruido de moto de carreras, no siempre es sinónimo de mejorar sus prestaciones. Tu motocicleta está configurada para su escape original.

Cambiar sólo el silenciador sin adecuar su electrónica no siempre mejora la potencia real, por mucho que cambie el ruido.

Latiguillos metálicos

Los latiguillos o conductos que unen la bomba de freno y las pinzas, tradicionalmente, combinan un conducto metálico con una cubierta externa de goma.

No siempre son lo rígidas que deberían ante las grandes presiones internas del líquido de frenos y esto provoca que el tacto al apretar la maneta no siempre sea lo preciso que podrías desear.

Cambiar los latiguillos por unos metálicos ofrece una mejor conexión entre la presión que aplicas en la maneta y la frenada.