No mires demasiado: El problema de la fijación de objeto

Uno de los consejos más comunes cuando comenzamos a conducir una motocicleta es el de siempre mantener los ojos en el camino, pero al encontrar potenciales obstáculos puede ser problemático si les ponemos demasiada atención.

Una adición clave a esa idea es una frase simple: Mira todo y nada a la vez. Puede parecer contradictoria, pero refleja precisamente lo que debemos hacer constantemente si queremos aumentar el nivel de seguridad en nuestro manejo.

Detrás de este consejo se encuentra una reacción natural llamada fijación de objetivo, que está integrada en nuestros ojos y nuestro cerebro, y que ha ayudado a nuestra especie a sobrevivir.

Nuestros ojos funcionan como una cámara, pero en lugar de un sensor o película que registra lo que entra por el iris, en la parte trasera tiene millones de receptores de luz, llamados bastones y conos.

Los primeros, unos 120 millones de ellos, se ocupan de la visión periférica y está alojados fuera de la parte central de la retina; son altamente sensibles a la luz de baja intensidad e incapaces de distinguir colores.

Los segundos son mucho menos, unos 6 millones en promedio, y le permiten a nuestros ojos tener agudeza visual, con la que percibimos detalles y colores. La superficie que los aloja mide apenas unos .3 milímetros de diámetro.

¿Qué tiene que ver esto con manejar moto? Cuando nuestros ojos detectan un objeto que podría ponernos en peligro, nuestro cerebro fija su atención en él e incluso hace una especie de acercamiento que elimina el resto de la información alojada en la visión periférica.

Otra evidencia de esto se da cuando miramos una película, ya que parece que sólo vemos la pantalla y el resto del entorno se esfuma. ¿Acaso recuerdas con exactitud el color de las cortinas de la pantalla del cine? Ese mismo efecto se da cuando nos asustamos: nuestros ojos y cerebro se fijan en un objeto y, si estamos en movimiento, muy probablemente nos guiarán hacia él.

¿Alguna vez has tratado de esquivar un pelotazo sin mirar la pelota? Básicamente, cuando avanzamos a los mandos de una moto, ella irá siempre al lugar al que miramos. Si fijamos la vista en un objeto el tiempo suficiente, acabaremos por chocar con él. De otra forma no se entiende por qué, habiendo tanto espacio libre alrededor, postes, vallas o árboles detienen la marcha de tantos pilotos.

Aunque esa reacción natural sea útil para pasar por espacios pequeños o filtrar en el tráfico, lo recomendado es siempre mirar el final de la línea, porque ahí es a donde nuestro cerebro guiará a nuestras manos y, por ende, a nuestra moto.

La clave está en mirar todo y nada a la vez. En la práctica, mira el auto que se aproxima en el carril contrario, pero no te centres en él y elije otro objeto, como un señalamiento de curva, pero no te centres en él; mira el bache y esquívalo, pero no te centres en él.

Constantemente busca todo lo que pueda representar un riesgo y, tan pronto como lo detectes, juega a ver qué tan pronto puedes detectar el siguiente.

No sólo se trata de mantener los ojos en el camino, sino de hacer un escaneo activo para obtener toda la información necesaria de riesgos potenciales. Esto nos dará una ventaja visual y permitirá crear estrategias para evitarlos, porque nuestra mente estará más adelante que la moto y nuestra sensación de velocidad será menor.

El consejo es simple: mira todo y nada a la vez… y conduce con seguridad.