Que el calor no dañe tus neumáticos en el verano

Un punto importante del cuidado de tu moto es estar al pendiente del calor durante el verano para conservar la integridad de sus neumáticos, pues tan sólo con la conducción alcanzan entre 50 y 60 grados de temperatura, lo que provoca un mayor desgaste de las bandas y reduce significativamente su durabilidad.

La marca alemana Continental recomienda una rutina de revisión y cuidado para evitar daños en las gomas; para ello hay que tener presentes varios factores: almacenamiento, tipo de uso, carga, velocidad, estado del pavimento, mantenimiento y, sobre todo, la presión.

La presión en el neumático se genera al encerrar aire en el espacio disponible para ello, ya sea una cámara de aire o en el espacio entre neumático y rueda si no tiene cámara. Se mide en bares o unidades como libras por pulgada cuadrada.

Cuando la presión aumenta, las partículas de aire chocan contra las paredes interiores de la goma y el neumático se hincha. El aire varía en función de las temperaturas: se expande cuando se calienta y se contrae cuando está frío.

Los neumáticos de las motos tienen menor presión cuando están paradas y frías, y mayor cuando ruedan. De esta variación de temperatura se deriva la gran importancia de la verificación de la presión en el verano.

Para estar listo al querer hacer un recorrido corto o largo, es pertinente revisar la presión con el neumático lo más frío posible, en sombra, sin mover la motocicleta y al tope máximo.

En zonas montañosas las temperaturas suelen ser altas durante el día y bajar hasta 20 grados durante la noche; esto significa que la presión de los neumáticos varía hasta en 8 por ciento.

Por ello, Continental recomienda utilizar un manómetro en caso de no tener alguna estación de servicio cercana, para tener la medición de presión más precisa que nos indique el manual del usuario sin alterar las especificaciones del fabricante.

No menosprecies los tapones, que ayudan a mantener el polvo y la suciedad fuera de la válvula. Si no están limpias, pueden desarrollar fugas o provocar que no se inflen bien. Además, la fuerza que generan los neumáticos al girar en alta velocidad puede provocar que las válvulas no sellen completamente y dejen escapar aire.

Una vez que la válvula se daña, nada se puede hacer y hay que reemplazar la cámara, en caso de que la moto esté equipada con ellas, o la válvula completa en llantas tubeless.