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¿Seguridad Vial?

La proliferación de las boyas en las calles no siempre responde a los criterios con los que la Dirección General de Infraestructura Vial del Gobierno del Estado de Jalisco las autoriza: orientar y ordenar la circulación.

El titular de Vialidad pide que los usuarios que denuncien aquellas que consideran irregulares ante la Secretaría de Movilidad y promete estudiar todos los casos “Las boyas son dispositivos de tránsito cuyas funciones son orientar y ordenar la circulación. Las boyas no son un elemento que esté diseñado como un reductor de velocidad”. Así de tajante se expresa José de Jesús Arreola Chávez, director General de Infraestructura Vial del Gobierno del Estado de Jalisco, quien atendió a Revista Moto para aclarar a nuestros lectores algunas de sus dudas sobre este elemento (o enemigo) que cada vez es más frecuente en las vialidades  de la ciudad (para mala suerte de los motociclistas).

Aunque la norma y los responsables de su aplicación dejan pocas dudas (o ninguna) sobre sus funciones y usos, la realidad en las calles es otra. Hay boyas que, efectivamente, cumplen esta función de orientar el tránsito, pero no es menos cierto que cada vez son más las boyas que se instalan con otro propósito: reducir la velocidad de los vehículos.

Esta medida, además de ilegal es extremadamente peligrosa para los motociclistas. Por eso en esta Casa Editorial hemos querido conocer la opinión del responsable de vialidad en Jalisco, que no duda en rechazar este tipo de elementos en las calles con otra función diferente a las de “orientar y ordenar la circulación”.

Preguntado por los criterios para la instalación de boyas, el director General de Infraestructura Vial, responde que la colocación se hace en salidas de viabilidad de alta velocidad, de carriles centrales a laterales; y explica que se utilizan sobre carriles laterales para que los vehículos que salen de los carriles centrales se puedan integrar a los laterales. “De este modo se ofrece un tránsito libre y seguro para los conductores que se incorporan a una vía lateral”, asegura.

José de Jesús Arreola Chávez comparte el peligro que supone  para un motociclista atravesar una zona de boyas y refiere que “Nadie tiene que pasar por encima de las boyas, tampoco los motociclistas ni los usuarios de bicicletas porque las boyas protegen un área sobre la que no se puede circular”, sentencia.

El responsable de Infraestructura Vial también aclaró que antes de que las boyas se coloquen, la Secretaría de Movilidad realiza una serie de estudios previos (que pueden llegar a tardar un mes) para determinar la necesidad de aplicar estos elementos o descartarla.

Es frecuente que recibamos peticiones para colocar boyas en centros universitarios o escuelas. Tras los estudios damos una resolución y, en caso de que sea viable, son los Ayuntamientos o las instituciones que los solicitan quienes ejecutan”, agrega al tiempo que asegura que no existe ningún proyecto en específico para colocar boyas, sino que la Secretaría de Movilidad atiende cada caso específico donde se detectan conflictos.

Respecto a los casos donde estas boyas se colocan para reducir la velocidad el funcionario aclara que “es posible que algunos fraccionamientos privados hayan instalado este tipo de elementos pero desde luego no cuentan con la autorización de Infraestructura Vial”.

“QUE DENUNCIEN”

Por ello, desde la Dirección General de Infraestructura Vial del Gobierno del Estado de Jalisco lanzan un mensaje muy claro a la comunidad motociclista: “Si observan que hay boyas o que se están colocando con una función diferente a la de orientar el tráfico deben denunciarlo; que tomen fotografías y nos den la ubicación exacta para investigar el caso. Si su función es irregular, se corregirá”, asegura.

En esta línea, Arreola Chávez comparte que circular por estos elementos es “muy peligroso, pues no están diseñadas para ser pisadas sino precisamente para lo contrario, independientemente de que sean metálicas o de aleaciones de plástico, material que últimamente se está usando porque su costo es más reducido. Como ocurre con otras cuestiones relativas a la seguridad vial en México la legislación deja en demasiadas ocasiones de lado los derechos de los motociclistas, usuarios de pleno derecho de las calles en la misma medida que automovilistas o personas que usan la bicicleta. Con la ley en la mano resulta coherente el discurso que sostiene la Secretaría de Movilidad”. 

Ahora la pelota parece estar en la comunidad motociclista, que tiene la invitación de la SEMOV para denunciar cada caso ante el organismo gubernamental, que se compromete a estudiar y resolver cada caso con diligencia. Aunque estas denuncias lleguen tampoco es razonable que el organismo estatal con las competencias en Vialidad no tenga conocimiento de los mismos casos que cualquier usuario de la vía pública reconoce en cualquier trayecto.

¿Acaso no forma parte de las labores de los agentes de Vialidad y Tránsito reportar aquellas irregularidades que observan? Al igual que lo hacen (o deberían hacerlo) ante un motorista sin casco o un conductor ebrio, los agentes que trabajan y se mueven por las calles de la ciudad también deben reportar un elemento tan peligroso como éste que no cumple con la única función para la que se permite su uso.