Toma las curvas como un profesional

Casi todos los motociclistas, sobre todo cuando iniciamos, nos hemos imaginado aparecer en una fotografía de track day con la moto en un ángulo de inclinación imposible al tomar una curva a gran velocidad. 

Esa famosa posición con una rodilla rozando el suelo resulta sexy porque habla de un nivel de habilidad superior, pero su razón de ser va más allá de la estética: nuestra postura corporal afecta dramáticamente la forma en la que la motocicleta se comporta, ya sea en la pista de carreras, la calle o la carretera.

La posición de piernas, pies, hombros, brazos y cadera no sólo se modifica para carreras, sino para el manejo de todo tipo de motos.

Entre menor sea el ángulo de inclinación de una motocicleta mayor es la tracción que genera al pasar por una curva. Por eso los pilotos de carreras toman una postura tan extrema, pero hay una segunda razón: mirar lo más lejos posible en la curva. 

Para el manejo del día a día la segunda razón es más importante que la primera, porque generalmente vamos velocidades más bajas y por ello la postura es menos marcada, pero el principio es el mismo.

USA TU CUERPO

La idea generalizada sobre postura se concentra en el trasero porque identificamos claramente cómo los profesionales lo sacan del asiento cuando tumban la moto al tomar la curva, pero fijarse primero en esa parte puede resultar contraproducente.

Enfaticemos la razón principal de la postura en el manejo cotidiano: mirar más lejos en la curva. Por eso debemos empezar con la cabeza, y dejar que los hombros y los brazos la sigan en la dirección que deseamos tomar. Empezar con resbalar las nalgas del asiento hará incluso más difícil la tarea, ya que hombros y manos apuntarán para el otro lado.

Te darás cuenta de que la cadera tiene mucho menos influencia en el comportamiento de la moto que la parte superior del cuerpo.

FÍSICA BÁSICA

En promedio, la cabeza humana pesa unos 5 kilos, y el casco, un kilo y medio. Si esos 6.5 kilos están cerca del centro de masa tendrán un menor efecto, pero si se alejan éste será más notorio.

Por eso es más importante ocuparnos de dónde ponemos la cabeza que el trasero cuando pasamos por una curva. Sacar la cadera primero, inevitablemente, ocasionará que tengamos que sostener el manillar con demasiada fuerza y que la cabeza intente regular la inclinación para el lado contrario como un contrapeso. Esa postura podría ocasionar que la moto se caiga.

La idea es reducir el esfuerzo y maximizar el resultado deseado, que es reducir el ángulo de inclinación y mirar más lejos.

SÉ REALISTA

En la conducción en la calle o carretera sería muy extraño que tuviéramos que sacar el trasero del asiento. La idea no es realista, pero eso no quiere decir que no podamos aprender algunos trucos para adquirir una postura adecuada para curvear.

Lo primero es abrir espacio entre la pelvis y el tanque de gasolina, ya que nos dará libertad de movimiento. 

En lugar de la cadera, ocúpate de los pies: pisa con los dedos la estribera que va al interior de la curva y con el arco la que va al exterior. Este movimiento ayuda a que la cadera gire junto con la cabeza y los hombros.

Saca la cabeza y gira los hombros en la dirección de la curva; en esta maniobra, el brazo interior quedará ligeramente doblado y el exterior, extendido.

Con los pies en esa posición, sólo es necesario poner el peso sobre el lado de la cadera que va en dirección de la curva para un movimiento natural. Notarás que la rodilla exterior quedará pegada al tanque y la interior, apuntando a suelo.

La posición del cuerpo dependerá de qué tanto se necesite reducir el ángulo de inclinación y qué tan lejos se tenga que mirar. Entre más velocidad lleves y más cerrado sea el ángulo de la curva, más tendrás que marcar tu postura.

COMO TODO UN PRO

Una vez que domines esta postura en la calle te será más fácil tomar curvas en altas velocidades en una pisa.

El principio, como ya hemos visto, es el mismo, pero en la conducción deportiva la posición es más extrema, ya que mayor velocidad exige un menor ángulo de inclinación.

La distancia de la pelvis con el tanque debe ser mayor, porque se requiere más cercanía al centro de masa de la moto.

El pie interior va hacia atrás para pisar la estribera con los dedos y el exterior, hacia adelante, para agarrar la estribera con el arco, justo donde comienza el talón de la bota. 

El brazo interior se dobla y el exterior queda extendido, pero con una postura muy marcada, en la que el exterior abraza el tanque de combustible y el interior apunta al suelo.

La cabeza debe apuntar hacia la dirección de la curva, pero pegada a la muñeca del brazo interior. Esto ocasionará que el mentón quede a la altura de donde debería estar el espejo y las costillas, pegadas al tanque.

Ahora sólo es cuestión de poner el peso sobre la estribera interior para ayudar a que la moto gire. Con esto, la rodilla exterior quedará pegada al tanque y la interior, apuntando al suelo y formando un triángulo; si el ángulo se reduce al mínimo, podrás darle un buen rozón al asfalto con tus rodilleras.

Como consecuencia de estos movimientos, una de tus nalgas quedará en el aire y te sentirás por un momento como Jonathan Rea en una carrera del Mundial de Superbike.

Una vez que domines la técnica y seas consistente en tu movimientos, pídele a un amigo que aliste su cámara porque estarás listo para es foto sexy que siempre soñaste.