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Trío de ases: BMW S1000RR, Honda CBR1000RR y Kawasaki ZX-10R

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Tres de las motos más deseadas del momento en una misma pista, con idénticas condiciones y dando lo mejor de sí para disputarse el trono de la velocidad. Este fue el desafío de Revista Moto para nuestra edición de octubre: enfrentar a la BMW S1000RR, la Honda CBR1000RR y la Kawasaki ZX-10R, tres de las máquinas más potentes del mercado para saber cuál es el modelo más completo y con mejor desempeño en pista y comprobar si realmente la electrónica ayuda a bajar el crono.

Esta justa se llevó a cabo en el Autódromo Guadalajara, situado a una altitud de 1,530 metros sobre el nivel del mar a una temperatura cercana a los 34 grados centígrados y bajo las necesarias medidas de seguridad en lo que se refiere a circuito, puesta a punto de las motocicletas y equipamiento de seguridad para los pilotos así como el servicio de primeros auxilios listos.

Esta comparativa consistió en dar 10 vueltas a uno de los trazados más estratégicos de velocidad del país y disfrutar del derroche de potencia, carácter y tecnología de estas tres superdeportivas.

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BMW S 1000 RR

Se trata de una moto que ha evolucionado notablemente hasta convertirse en un modelo sobresaliente que, en conjunto, lidera esta prueba por delante de la Honda y la Kawasaki. Tecnología y diseño se dan la mano en el modelo 2015, que se presenta con una estética mucho más compensada donde se ha cuidado mucho la simetría para completar una motocicleta que rápidamente entra por los ojos.

El aumento de potencia (199 CV, 6 CV más que el modelo anterior) y un peso más reducido gracias a avances en el Race ABS y en el control de tracción la hacen más liviana, y eso se nota cuando se trata de arrancar décimas de segundo al crono. 

El motor ofrece un par impresionante y va en consonancia con un motor que no presenta altibajos. Siempre da la potencia necesaria y más. Y eso se comprueba en las rectas, donde la velocidad que alcanza es sorprendente y siempre cuenta con un respaldo tecnológico donde destaca la suspensión electrónica DDC (Control Dinámico de la Suspensión) y el DTC (Control Dinámico de Tracción), el asistente de cambio Pro (permite subir y bajar cambios sin embrague) y el acelerador electrónico. Todo ello se controla desde un panel de mandos rediseñado y muy atractivo además de funcional. La versatilidad es uno de los puntos más destacados de la S 1000 RR, pues gracias a la tecnología que incorpora facilita su uso a pilotos no tan experimentados, que pueden ir aprendiendo con ella.

Aunque el tamaño de esta superbike resulta amplio a la vista, su manejo no puede ser más cómodo. El paso por curva es dinámico y lo que más hay que controlar es la frenada, pues es fácil que con esa potencia que desborda lleguemos algo justos a la entrada, pero nada que los sistemas de la moto no arreglen. La parte ciclo es un espejo de las máquinas de competencia a través de pequeños ajustes que mejoran las sensaciones en la llanta delantera.

En cuanto al uso de los modos de conducción, el acelerador electrónico literalmente dispara a la BMW en el modo Sport & slick, permitiendo apurar las velocidades al máximo (también el cambio es sorprendentemente veloz con el embrague automático) y disfrutando de una curva de potencia que, más que curva, parece recta, pues la entrega es lineal.

El cuadro de mandos es nuevo, y resume el vasto aporte tecnológico que equipa esta belleza teutona. BMW apuesta por un tacómetro analógico a la izquierda y un display de alta resolución a la derecha donde se miden todos los parámetros posibles.

Su aspecto, sus prestaciones y su tecnologia la hacen la indudable ganadora de esta prueba.

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HONDA CBR 1000 RR

La nueva versión de esta moto es quizá la que más cambios ha sufrido respecto a ediciones anteriores. La supersport por excelencia de Honda es un objeto de deseo (habitualmente para un público maduro) que probablemente no destacaría muy por encima de las otras en ningún parámetro. Sin embargo, su nota media es muy, muy alta. La Honda se presenta con grandes prestaciones en el motor y una parte ciclo ligera y precisa.

Con un color sólido (no tan agresiva como la BMW o la Kawasaki) podríamos decir que se trata de una moto que proporciona menos sorpresas, pues habla un lenguaje que un piloto experto entenderá rápidamente: el control es uno de sus puntos fuertes. Como también lo es la centralización de masas con la que el último modelo ha sido renovado, los reposapiés se han retrasado 10 mm y los semimanubrios más abiertos y bajos.

La posición que mantiene el piloto es tumbada, pues la colocación del asiento permite una postura perfecta para el manejo en circuito, con las piernas en un lugar correcto para afrontar todo tipo de trazados, incluso en ciudad.

Su motor en línea de 999.8 cc está equipado con una culata afinada, incorporando el tipo de conductos pulidos y cámaras de combustión de flujo de gas. Su comportamiento es muy suave desde medias vueltas y muy contundente en el final del cuentarrevoluciones, con un paso por curva sólido sin perturbaciones a la hora de girar. Llama la atención el trabajo del embrague anti-rebote (derivado de MotoGP) que disminuye el par del motor transmitido a la rueda trasera impidiendo derrapes cuando bajas las velocidades.

Las suspensiones se componen de una horquilla delantera invertida Öhlins NIX30 de 43 mm y un amortiguador trasero Öhlins TTX36. En cuanto a los frenos, destacan por ser esponjosos, con un tacto grande donde el piloto tiene un amplio rango para apretar y dar la presión requerida en función de la maniobra. El equipo de frenos se compone de pinzas de freno delanteras monobloque Brembo, de cuatro pistones, que ponen al alcance de la punta de los dedos una frenada de enorme potencia y tacto lineal, y ABS Electrónico Combinado (eC-ABS) opcional.

La instrumentación es ahora mucho más completa con una pantalla LCD con tacómetro digital tipo lineal de barras emulando al de las motos de competencia.

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KAWASAKI ZX-10R ABS

Los aficionados a la velocidad esperaban ansiosos la actualización del modelo más poderoso de Kawasaki. Coincidiendo con el 30 aniversario de introducción en el mercado de la primera Ninja, la firma verde incoporó algunas mejoras muy demandadas como el Sistema Kawasaki Intelligent Anti-lock Braking System (KIBS), cuyo desempeño hemos comprobado en pista con muy buenos resultados.

Desde que nos subimos nos damos cuenta de que la posición de manejo es mucho más racing, con un tanque de combustible elevado que nos permitirá acoplarnos a ella en una postura ideal para trazar las curvas a gran velocidad. Ayuda el entorno del tanque para la posición de las piernas y el asiento, que permite moverse sin restricciones para ir adecuándose al circuito y para meter la moto exactamente donde se desea. Igualmente notable es la ergonomía; desde la cúpula protectora, hasta el diseño compacto y curvo de la carrocería, todo contribuye al mejor rendimiento en pista.

De potencia la ZX-10R ABS va literalmente sobrada. El motor de 998 cc con DOHC (doble árbol de levas en cabeza), cuatro cilindros en línea y refrigerado por líquido con inyección digital de combustible dual, trabaja de un modo increíble y la convierten en una de las motos más veloces del mercado. Disfrutamos de los modos de potencia regulables, aunque estamos convencidos de que se le sacarán más partido en un trazado urbano, si bien requieren un ajuste minucioso para dejarlos al gusto del piloto.

No podemos pasar por alto el funcionamiento del Sport-Kawasaki Traction Control (S-KTRC) derivado de las competencias y que en pista permite maximizar el movimiento hacia adelante y, por tanto, facilita que el piloto maneje más cerca del borde de tracción.

De los frenos es destacable la mejora que tienen respecto a modelos anteriores no sólo en desempeño, pues el módulo ABS fabricado por Bosch tiene casi la mitad del tamaño que las unidades estándar y también resulta mucho más ligero.

Siendo la moto más costosa de las tres analizadas y asumiendo que es un producto de primera calidad, se echa de menos un toque más de tecnología. Cabe destacar, sin embargo, que sus acabados son casi perfectos y ofrece mucha seguridad a la hora de dar gas, de trazar curvas y de aguantar las frenadas.

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